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Nuestra Señora del Carmen

Padre Angelo Ferraro

miércoles, 11 de noviembre de 2009

DOMINGO DIA DEL SEÑOR.

Jesucristo resucitó el “primer día después del sábado”. La insistencia de los evangelistas sobre el detalle cronológico tiene un significado muy importante: es el prototipo de la asamblea dominical de la Iglesia. Por ese motivo el domingo releva el sábado judío como día de fiesta. Con la observancia del domingo los cristianos respectan el tercer mandamiento “Acuérdate de santificar la fiesta”. Santificar la fiesta significa: pensar a Dios, a si mismo y a los demás.
El domingo tiene que ser, ante todo, un día por el Señor. Después de seis días de trabajo, de negocios, de preocupaciones – basta con la penas de cada día – (Mt 6,34) es necesario pensar a Dios. Un modo más eficaz y ordinario es la Misa. La Santa Misa favorece el encuentro personal con Dios, la unidad y la hermandad. Los que van a Misa dejan en la puerta de la Iglesia el cargo (los cargos) que tienen, los negocios que llevan adelante, sus compromisos políticos, sociales, familiares.
Segundo: pensar a si mismo. En su sabiduría el Creador ha establecido un día de descanso. El descanso responde a una necesidad vital, humana, “permite cobrar aliento para nuevas jornadas” (Ex 23, 12). En este contexto entran, como remedio al estrés y fatiga, el juego, deporte, recreo, lectura, diversión finisemanal; evitando- ¡cuidado! - horarios innaturales, deseo exagerado de alcohol, pasatiempos malsanos y perjudiciales a la salud, a la familia y a la sociedad.
Tercero: pensar a los demás. El domingo es el momento en que los cristianos dan cada uno lo qué tienen, como expresión de solidaridad.: Visitar a los padres ancianos, animar a los enfermos o a cuantos están en dificultad, ayudar a los niños de la calle y a los drogadictos, etc. es el modo mejor para santificar la fiesta.
P.Angelo Ferraro

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