Como de conocimiento el 24 de Julio del presente año, en el Colegio de la Consolación, se realizó el XVII Festival Diocesano de Música Cristiana en el marco de la celebración del Año Paulino.
Hay que recordar que con la triunfal Ascensión a la gloria celeste de Jesucristo, la Iglesia fue encargada-de desarrollar la música que puso al servicio del texto litúrgico. Amonesta el Apóstol San Pablo, a los fieles que se reúnen para rezar, "que canten todos juntos salmos, himnos y cantos inspirados" (Col. 3,16). Y viene de tiempos muy antiguos el famoso refrán: "Quien bien canta, dos veces ora".
Los primeros cantos de que tenemos constancia escrita, a parte de algunos fragmentos de música griega, corresponden al repertorio Gregoriano, a partir del siglo IX. Luego poco a poco se empezó a contemplar la justa posición de melodías, la simultaneidad de diferentes voces. Había nacido la polifonía que alcanzó su grado máximo de desarrollo en el Renacimiento. Durante los años siguientes la música cristiana será siempre litúrgica y su uso eminentemente religioso. Lutero subrayó la importancia de la canción popular en el culto religioso e instó a los músicos a transformar las canciones seculares en otras de temas sacros. Se dio forma al Coral, un himno litúrgico de melodía popular y sencilla que con el tiempo se convirtió en fuente de inspiración para muchos músicos.
Durante los períodos Barroco, Clásico y Romántico la música cristiana será dedicada, principalmente pero no exclusivamente, a temas litúrgicos con grandes composiciones de corales, oratorios, misas, motetes...
Con el Concilio Vaticano II se autorizó el uso de la lengua vernácula. Lo religioso se mezcla con lo profano para crear nuevos ritmos, letras y cantos festivos, alegres.
Hoy la música cristiana no está relegada en las Catacumbas, ni solamente en las iglesias: es parte del patrimonio cultural de todo el mundo. Hay un intercambio de música cristiana entre América y Europa, África y Asia, porque hay una mayor sensibilidad y sentimiento religioso entre los jóvenes.
Participaron a este Festival los Grupos Parroquiales que a continuación presentamos los videos y fotos. Queremos señalar el mensaje grabado del Padre Antonio de la Parroquia de la Soledad como aprecio y consideración por la perfecta organización y, al mismo tiempo, plantear la poca participación de otras parroquias de la Diócesis.
“Lo nuestro” no le parece “suyo”.
No pretendo imputar los fallos a los demás párrocos ausentes o distraidos. Es sencillamente una reflexión en voz alta de algo que Padre Antonio manifestó y que yo en buena parte comparto y me preocupa.

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